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jueves, 8 de diciembre de 2011

LEER



No hay lector que no lo haya experimentado alguna vez: encontrarse en medio de una lectura y sentir la necesidad imperiosa de recomendar el libro a alguien; de pronto surge ese nombre y son dos los que están leyendo, uno  lee por el otro con esa hermosa sensación de tener entre sus manos algo revelador y al mismo tiempo íntimo. Tiene que leer esto, piensa uno; y en esa especie de mensaje cifrado para sí mismo surge la evidencia: la noción del tiempo se desbarata, retomar la lectura es querer postargarla todo lo posible. Ahora es fácil advertir que ya no estás solamente leyendo, se trata de algo mucho más profundo y determinante, te asomas con vértigo al borde del libro temiendo su final. 


domingo, 4 de diciembre de 2011

Qué podemos hacer nosotros

Qué podemos hacer nosotros
sin reproches
qué no es dado en paz
sin ensueños de desandar

Qué, la tarde perdida, el idilio deshecho
las huídas, la tonta hidalgía
la que nunca nos volverá a besar
la partida, la imperdonable distracción
la lluvia desapercibida
de una tarde irrecuperable
en que no supimos qué hacer

Qué podemos hacer nosotros
sin reproches, sino olvidarnos,
o deslumbrar con fuegos fatuos
El recuerdo

Otro olvido







B R.

jueves, 13 de octubre de 2011

Retórica de la decepción

Hay personas que se construyen una imagen propia del otro, le despojan sus verdaderas intenciones
y pretenden verlos comportarse tal cual como ellos lo imaginaron para luego hacer uso libremente de esa imagen retórica que se llama decepción.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Crítica de Rodolfo Edwards sobre Fiel


Sombras familiares- SUPLEMENTO ADN CULTURA. LA NACIÓN

"Hay mujeres que no nacieron para criar hijos o tener marido", dice un personaje.
Sobre ese axioma basculan los relatos de Fiel, de Sebastián Basualdo (Buenos Aires, 1978). 
En breves narraciones que construyen escenas contundentes y difusas a la vez, el autor explora la incomunicación en que pueden caer los lazos familiares. Una mujer infiel, sus parejas que no consiguen retenerla, los hijos que quedan atrapados como rehenes, los padres que intentan aferrarse al afecto de sus hijos o consolarlos de la vergüenza o la culpa, las amistades heridas por viejas o nuevas traiciones, los conflictos del pasado y el presente se trasladan de un relato a otro esbozando la reconstrucción fallida de una serie de vínculos fallidos. En la sombra de los relatos, en lo sugerido, se dibuja la novela no escrita que los reúne en un todo. Martín Lojo

Cuando te vi caer- por Horacio Banega

Cuando te ví caer, de Sebastián Basualdo (Bajo la Luna, 2008)               

1.- Algo pasa cuando una novela se lee de un tirón. Algo de eso que muy apresuradamente se llama literatura sucede cuando ocurre la conmoción de un lector. Venimos de muchos desastres y, como dijera alguna vez Oscar Terán, no tenemos todavía un Esquilo que nos sofoque de las catástrofes. Pero. Un golpe. Esta novela es un golpe directo al plexo solar que nos hace tambalear. Y pedir más. Menos mal que las generaciones pasan, menos mal que la literatura se regenera. Menos mal que los ‘80 y los ‘90 empiezan a ser narrados por los jóvenes. Pero. Ser joven es un estado de ánimo, como ser uruguayo (14). Convertirse en un hombre no. Convertirse en un hombre requiere mas trabajo. Igual que convertirse en escritor. Requiere trabajo. “Cuando seas un hombre vas a comprender muchas cosas” (162) afirma la abuela de Lautaro (el narrador), nuestro nuevo amigo. Leer novelas es una manera de soportar el mundo. Si me pongo irónico: de soportar haber nacido argentino.

2.- En la literatura argentina, tan melancólica y tanguera, tan sufrida por no ser europea, no abundan las madres traidoras. “Siempre detesté que bailara. Sólo busca que la miren, y lo logra, no sé cómo, pero lo logra siempre.” (23) Cicatrices es una rara excepción. Un joven narrador aprendiz de escritor ve como Tomatis se encama con su madre, y, en alguna ocasión, le pega. Le pega a la madre. Si aceptamos con Lezama Lima que el deseo es huir de la madre, ¿qué podremos hacer con una madre deseante? “Lo que sentí en aquel momento fue vergüenza, una vergüenza profunda.”(13) La vergüenza es un resultado perfecto para mostrar en qué consiste la violencia simbólica, eso que las palabras hacen sobre el cuerpo. La vergüenza ha sido analizada muy bien por Sartre en su escrito sobre Jean Genet, pero también, claro, por Oscar Masotta en su libro sobre Roberto Artl. Sí. La vergüenza muestra el problema de clase. La vergüenza muestra que el dueño de la fiesta me mira y yo sé que no estoy bien vestido para esa fiesta porque acepto que el estar bien vestido es lo que dice el dueño que es. No hay manera de desactivar la sensación corporal de vergüenza si mi madre es llamada por el nombre del oficio más viejo del mundo en una calle de Buenos Aires. ¿Qué héroe lo hará? ¿Qué héroe asumirá sobre sí la tarea de decir tranquilamente: mi madre es deseada por los hombres? Una novela sobre la vergüenza.

3.- La promiscuidad es el barro de las fatalidades. Ver en ropa interior a los padres es ver al rey desnudo. La distancia con los padres debe medirse exactamente. Demasiado lejos hace mal, pero cuidado… también hace mal demasiado cerca. Parecería que ciertas distancias espaciales y temporales son necesarias para poder producir eso que se llamaba `familia´ ‘normal´. “¿Y eso? – pregunté. […] ¿Qué es eso? – […] acercó su boca a mi oído. No fue el movimiento enfático lo que me alejó de ella, sino su aliento fuerte, agrio. […] –¿Y qué es? – insistí - ¿Qué te regaló la señora? […] –Una bombacha rosa.” (22) Basualdo muestra el desastre que produce tal cercanía. La madre no puede ser madre tan cerca. “– No te vayas, mami. Quedate conmigo – le decía. Hacía un lugar en la cama. – Dormí, hijo, dormí tranquilo. Mami se queda con vos. […] – Te vas a ir. […] No, no me voy.” (49). Los elementos de la novela se condensan y se pegan entre sí para formar una estructura sólida reconocible en la Bildungsroman. Se sabe que la formación es casi siempre la de un artista. Se reconoce en Cuando te ví caer que la formación es la de un hombre. En una sociedad machista, neoliberalizada, etc., ser hombre es ser violento. Claro, ahora viene el padre. No. No es así de fácil. La novela es contemporánea (mi amiga Gabriela Maiarú la definió así). Sus elementos contemporáneos radican en que todo está desplazado. Lautaro es criado por su abuela y luego vive con su madre y Francisco. “¿Sabés una cosa, hijo? Francisco estuvo en la guerra. El amigo de mami es un héroe de la guerra de las Malvinas.” (46) [“Lautaro ya tiene un padre. – Puedo darle otro, si quiero. ¿A qué le llamás padre, vos? No me lo digas, yo ya lo sé “(53)].

4.- Se sabe que Arlt espera todas las noches que su padre cumpla su promesa de entrar en su cuarto y pegarle (violarlo, ya diríamos con Osvaldo Lamborghini). Se sabe que Arlt escribía desde un lugar que era un nuevo tópos uranós para la literatura argentina. Lautaro atraviesa sus peripecias recibiendo golpes permanentemente. Ya no hay neurosis, y pasamos directamente al acto. Lautaro tiene miedo, pero le pegan igual. La novela no sólo trabaja con los materiales de la cultura reconocible sino también: Lautaro es nieto de El Caballero Rojo. Titanes en el Ring. Lautaro es hijastro de un veterano de guerra. Lautaro es hijo de una madre deseante. “Escribo esto con rencor, absolutamente” (103) “Escribo para entender.” (141) Sí, sartreanamente, literatura de sanación (no confundir con literatura de autoayuda). Descargar sobre el teclado los golpes recibidos y transformarlos en belleza. Narrar el desastre para olvidar.

5.- No sólo Titanes en el Ring. El texto habla de sí mismo: “[…] y un libro: La Odisea para chicos de Billiken.” (35) Ediciones Tor y Billiken. Esto es así porque “todo el mundo necesita héroes” (94). Un poco más educado que Silvio Astier, de todos modos la cultura que `nos importa´ llega de otro lado. El deseo del otro es el deseo del otro de clase, dicen Deleuze y Guattarí en El Antiedipo. En el barrio se visita a una familia que parece perfecta y donde se descubre a Truffaut y Neruda. Se sabe que la familia de los otros siempre parece perfecta. Pero una biblioteca….

6.- ¿Qué es un hombre? Francisco (el padrastro) lo lleva a Lautaro a que trabaje con él. “Trabajo de hombres- fue lo que dijo [Francisco] con una sonrisa de perfil que abarcó todo el asiento trasero […] Aun hoy retengo el gesto atroz de una mujer cuando Francisco, al verla cruzar con un bebé en brazos, le gritó sacando la cabeza por la ventanilla: -¡Matalo que te hago otro!” Lautaro agarra la pala y comienza a cavar. “No es tierra esto – dije-, ni barro… No me digas que… - Sí- dijo. […] Es mierda, ¿qué otra cosa iba a ser? Eso que ves ahí es un caño de cloaca. Dale, no seas flojito, seguí.” (66). Ser un hombre es meter la mano en la mierda.

7.- Malouines: no puedo decir nada sobre esto. Van algunos fragmentos elegíacos que me conmovieron. “-Todos los que viven por acá se encierran en sus casas cada vez que llega el 2 de abril: cuando se hace noche cerrada se escuchan gritos y llantos desgarradores. […] –No tenían 20 años cuando murieron” (82). “El pibe que más sabe en todo el barrio sobre la guerra de las Malvinas- dijo Mauricio” (92). Y la mejor frase homenaje que leí sobre el desastre Malvinas: “Los preferidos de los dioses mueren jóvenes” (113) El resto es silencio. Y rencor. Y odio. Porque, ¿en qué sociedad nos hemos convertido que es verosímil (cfr. Aristóteles, Poética) que un veterano de la única guerra que esta sociedad libró en el Siglo XX se desarma a llantos cuando lo llaman para confirmarle que le salió un crédito hipotecario (126)?

8.- Lautaro-narrador tiene una teoría wittgeinsteniana de la literatura. Lo que no se nombra no existe. Pero también es cartesiano. Porque afirma que piensa eso. El secreto familiar tiene eficacia hasta que alguien se pone a escuchar demasiado. El escritor es quien devela los secretos familiares para armarse ¿una familia? Todas estas cosas están en la novela de Sebastián Basualdo. Los jóvenes dicen que si escribir no sirve para vivir mejor, no sirve. Punto. Bienvenidos.



*Autor

Horacio Banega es Licenciado en Filosofía, Magíster en Sociología, Doctorando en Filosofía. Docente FFyL-UBA y UNQuilmes. Actor, director y dramaturgo.