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jueves, 13 de octubre de 2011

Retórica de la decepción

Hay personas que se construyen una imagen propia del otro, le despojan sus verdaderas intenciones
y pretenden verlos comportarse tal cual como ellos lo imaginaron para luego hacer uso libremente de esa imagen retórica que se llama decepción.

sábado, 24 de septiembre de 2011

El fin como medio

Ahora
que ya no
estoy
en lo más cotidiando
y no irrumpe
el reflejo
de tu voz
en el eco
sordo
de mi sonrisa
dejame
al menos
imaginarte
de espaldas
al recuerdo
labrando
eso que se llama vivir
viviendo
de costado
ataviada
por la mueca
falsa
del pasado
sin pensar
un solo día
ni siquiera uno
en todo lo que perdimos

viernes, 16 de septiembre de 2011

Mientras ella duerme


  

No duermo
me asomo 
explorador
a un sueño liviano
apacible
tu  cuerpo 
se impone  desde las alturas

cansancio como de tierra trabajada bajo la lluvia
la madrugada  amenaza con tener un día ya escrito 

y yo  cuento lentamente las letras que me acercan a tu boca. 
    
                                              

viernes, 19 de agosto de 2011

Rutina

Los años se apilan
 
uno a uno como ladrillos
 
en las paredes del recuerdo
 
no hay modo de derribar
 
el camino transitado
 
acaso las horas enteras
 
que compartimos juntos
 
hasta agotar el último resquicio
 
de cotidianeidad.
 
Quizá por eso la rutina se vengó de nosotros. 
 
 

sábado, 23 de julio de 2011

El olvido

Lentamente

te vas alejando

como el vértigo

al pozo oscuro

cada vez más al fondo

como un remordimiento

al silencio de la noche.

martes, 19 de julio de 2011

Herencia

Ni una sola foto
Tu nombre galopando
en las palabras de los otros
frenéticos, mentiras.
Ni una sola foto
una pequeña pipa
con el olor de un sábado
a la noche, la risa saliéndose
por la boquilla y la necesidad
de apagar el sueño con tu voz de agua

En las palabras de los otros
no hay espacio para esta historia

Un reloj del siglo anterior
con cadenita y estuche
pero detenido a las dos
horas en  que la tarde
te alzaba desde tu sombra

Un abre cartas, un casete
con la ruta de Chascomús grabada
de lado a lado...
Algunos libros que no me atrevo
a leer por temor a encontrar
la confianza que me profesaba
tu necesidad de no estar sola,
talento, decías, y soltabas tu frma
llena de olitas y rocas y viento


Yo era yo y nunca lloraba.


Nada más.
eso es todo lo que tengo.

lunes, 2 de mayo de 2011

Viendo fotografías con el tío Willy




Intentó materializar en palabras
ese contundente instante
en el cual cabe toda una vida
bajo el orden arbitrario
de la reminiscencia
y después (riendo)
cerró el álbum familiar
diciendo que si realmente
una imagen
vale más que mil palabras
entonces
intentara explicarle (a él)
el concepto de la compasión
con un millón de esos daguerrotipos.

lunes, 11 de abril de 2011

Lejos

Tenía -a veces-
esa extraña sensación
a vida paralela
-como en tu novela de Bioy-
Me acuerdo:
vos me recibías con un mate
La sonrisa no era  amarga
temblaba la puerta entreabierta hacia la tarde
donde yo jugaba íntegro y frágil como un barrilete
Me acuerdo:
Pensaba que ibas a estar siempre mientras yo creciera
Sin embargo  ya no te escucho ni te veo.
Hay fotos, es cierto
Como  pasos sembrando un eco callado en la conciencia
Recordándome que hay algo de exilio
en esta intolerable sensación a desgarro que me dejó tu muerte

domingo, 20 de febrero de 2011

Si fuera explicable y necesario

Si fuera eso solamente
sería mundado
muy cercano
a lo que puede experimentar
cualquier mortal.
Si fuera ansiedad
de lo inmortal
sería muy magro
Absolutamente equilibrado
explicable y necesario
para los que imaginan paredes
en la oscuridad y sufren
la inmensidad de lo absoluto.

martes, 1 de febrero de 2011

Los amantes




Un sol imposible
afiebrado de otoño
abriéndose paso
entre las nubes
como un machete luminoso
sobre la maleza húmeda

La puerta del automóvil
sacude las imposturas
ligeramente vibra
y luego se endereza
la voz  repentinamente
surge rotunda e inmensa
desde la pregunta

Ella dice sí
y él sonríe para cortar lo más tenso del aire
o acaso algo mucho más determinante

Y se besan.



sábado, 22 de enero de 2011

Promesas


Se hace escuchar el domingo lluvioso.
No necesita bajar de la cama
helarse los pies para luego quedar contemplativo
para terminar absorto frente a la ventana.

 Después de todo no es más que la tristeza
de un barrio desolado que finge
en sus primeras horas no dolerle un tango.
Debería quedarse en la cama un rato más

Anoche hablaron de ella y su sonrisa
de su manera siempre apurada de andar
trabajar y de comprar la fruta en el mercado.
Hablaban casi en susurros.

Todos los sábados debería ser igual
 Tomar un puñado de su propia historia.
¿A eso vienen?
Qué extrañas suenan las promesas después de tanto tiempo:
sábado y domingo los tres juntos.

 Mi nombre del otro lado

Reconocí su voz apenas pronunció mi nombre,
 me acerqué  tan imperioso
como si lo abrazara
mucho antes de que terminara de preguntar:
¿Sos vos?
Y tuve –sé que la tuve–
por un instante la ilusión de que un llamado telefónico
podía desplazar los tres años que habíamos estado sin vernos.

Algo en el sí de su respuesta hundió mi nombre en el silencio.
 Y ya no pude decir nada.

El Encuentro



Irrumpir en ese instante
surgir de pronto para desbaratar
la noción del tiempo y dejarte solo
Simplemente…

Una dirección anotada en un papel
las veredas anchas de un barrio
que se repliega íntegro
en una esquina de almacen

Y sobre todo esto
una extraña sensación
algo muy parecido al miedo
de encontrarte nuevamente con ella.




domingo, 14 de noviembre de 2010

Domingo

Apenas el día despunta.
Comienzo a temer lo trágico que será
no poder reconocerme pronto
en tu voz de agua que viene
de ese sueño tuyo
 letargo donde te dejo
para irme
sin el reflejo azul
de tu pequeño pie
sobre la sábana blanca
de mi tristeza infinita

lunes, 11 de octubre de 2010

Diario

  

   Y de pronto se impuso el silencio,
   como si la realidad
   hubiera encontrado un abismo
   para palabras pedregosas,
   o acaso es lo que yo pienso ahora,
   viéndome ya convertido totalmente en escritura,
   desangrándome sobre letras colmadas de relieves
   como sierras estampadas sobre las hojas de este diario
   cuya imagen final será una huída.

Viaje

  Toda la fuerza de mi desconsuelo para deslizar un cierre:
  larga hilera de dientes apretados por la impotencia.
  La ayudé sin disimular mi enojo con un día
  que se había metido subrepticiamente por la ventana:
  sin hacer ruido, sin romper nada.
  Todo aparentemente intacto a mi alrededor.
  Las valijas cerradas me inquietan.
  La tuya me da miedo.
  Se lo dije.
  Exagerado, respondió.
  No sonrió; hizo algo que me molestó más:
  esquivó mi mirada.
  Tenía las manos frías, sudadas.
  Yo, no ella.
  Nada hacía presentir el menor atisbo de duda.
  Había amanecido tan resuelta,
  tan segura de sí misma que me desconcertó.
  En cierto modo, la envidié.
  Sentí que ya no me necesitaba.
  ¿Cuándo fue la primera vez que habló de este viaje?
  ¿Un mes y medio, dos?
  ¿Dónde había estado yo todo este tiempo?
  Ahora sí que comenzaban a pesarme
  todos aquellos días de silencio:
  un baúl del tamaño de mi egoísmo
  lleno de tardes y noches
  en que me negué a escucharla
  para encerrarme en mi vida
  como un escapista encadenado a su especulación:
  no sería capaz de irse.

Ahora


me doy cuenta

de que se trataba

simplemente


de un modo de exteriorizar


una sensación profunda


hasta comprirmirla


en un acto aparentemente trivial

como es una sonrisa.

viernes, 8 de octubre de 2010

Ella

Quizá porque había comprendido que era finita
hacía de cada instante una renovación de sí misma